Impact Champion – Ship2B Impact Awards 2025
María Ángeles León es una de las figuras pioneras en el impulso de la inversión de impacto en España. Economista de formación, inició su carrera en el ámbito corporativo antes de orientar su trayectoria hacia la filantropía estratégica y la financiación de soluciones a los grandes retos sociales y ambientales. Es cofundadora de Open Value Foundation y Global Social Impact Investments, iniciativas desde las que ha promovido modelos que combinan filantropía, emprendimiento e inversión para generar impacto sostenible, especialmente en países en desarrollo. A lo largo de su trayectoria, ha contribuido activamente a fortalecer el ecosistema de impacto en España y Europa, impulsando una visión en la que el capital se convierte en una herramienta para transformar la sociedad.
Trayectoria personal, experiencia y motivaciones
Has sido reconocida como Impact Champion en los Ship2B Impact Awards 2025 celebrado en el marco del XII Ship2B Impact Forum. ¿Qué significa para ti recibir este reconocimiento dentro del ecosistema de impacto y qué momentos de tu trayectoria te han venido a la mente al recibirlo?
Pues es como haber llegado al máximo que me hubiera imaginado. Recuerdo los primeros ponentes y premios Ship2B, en los que estaban mis ídolos y la gente de la que he aprendido tanto. También pensé en nuestras primeras inversiones en proyectos acelerados por Ship2B, de la mano de Xavi Pont y Guillermo Sarriás y del equipo de Open Value Foundation con María Cruz Conde, Arturo García… que seguimos con la misma ilusión aunque con más canas y mucho más conocimiento.
Tu carrera comenzó en el mundo corporativo antes de dar el salto hacia el impacto social. Mirando atrás, ¿qué experiencias o inquietudes personales fueron sembrando el camino hacia esta transición?
Creo que con la vocación social se nace. Todos, algunos en más medida que otros, pero todos nos sentimos “empujados” hacia el otro. También el momento vital influye, y fue uno de mis jefes, después de prejubilarse, que me dijo: «Si tienes un proyecto en la cabeza, salta ya, antes de que sea tarde». Así que desde 2018 me dedico exclusivamente al trabajo en nuestra fundación, OVF, y sobre todo en nuestra gestora de inversión de impacto social, GSI.

Durante muchos años estuviste muy vinculada a la filantropía tradicional. ¿Qué aprendizajes te dejó esa etapa y qué te hizo empezar a cuestionar si ese modelo era suficiente para abordar problemas sociales complejos?
Desde que nos casamos, Paco y yo dedicábamos una parte de nuestros ingresos a la filantropía, pero no fue hasta 2004 cuando empezamos a cuestionarnos. Sentíamos que con la filantropía solo no se llegaba, que después de esos años habíamos creado relaciones de dependencia y muy poco desarrollo.
A lo largo de tu trayectoria has trabajado con emprendedores, inversores, fundaciones y organizaciones sociales en contextos muy distintos. ¿Qué aprendizajes personales te han marcado más en este camino?
El aprendizaje fundamental es que es difícil unir la filosofía inversora con la del tercer sector, pero de eso trata nuestro trabajo, de buscar la intersección de esas dos realidades y modos de hacer. Es una evolución de los dos sectores que necesita mucha comprensión y tiempo y tiempo y tiempo.
“Ver cómo una oportunidad, allí donde antes no la había, transforma vidas y permite crecer en dignidad y libertad.”
Impulsar soluciones a problemas sociales suele ser un camino largo y lleno de incertidumbre. ¿Qué es lo que te ha motivado a seguir apostando por este camino durante tantos años?
Los resultados en las personas. Ver cómo una oportunidad, allí donde antes no la había, transforma vidas y permite crecer en medios de vida, dignidad y libertad. Cuantas más oportunidades de trabajo y de mejora de los medios de vida de las personas podamos generar, más libres y felices podremos ser.
Inversión de impacto, venture philanthropy y filantropía en España
Has sido una de las personas que más ha contribuido a impulsar la inversión de impacto en España. ¿Qué te convenció de que combinar capital e impacto podía ser una herramienta poderosa para generar cambio social?
En 2004 conocí el trabajo de Acumen y de su fundadora, Jacqueline Novogratz, que empezaron a trabajar con “capital paciente” hace 25 años. También lo que dijo el expresidente del Banco Mundial Yin Yong Kim en 2018, que las herramientas que generan desarrollo son las mismas que han hecho más ricos a los países desarrollados: el emprendimiento, el ahorro y la inversión. Y luego la experiencia: ir experimentando y comprobando a lo largo de tantos años que esto realmente funciona.
A menudo se habla de filantropía, venture philanthropy e inversión de impacto como enfoques distintos. Desde tu experiencia, ¿cómo deberían complementarse estos modelos para abordar retos sociales complejos?
La filantropía debe enfocarse en retos que no puedan solucionarse con modelos de negocio como emergencias, inversiones en etapas muy tempranas y asistencias técnicas. La diferencia entre el Venture Philanthopy y la inversión de impacto no existe, ambas utilizan las mismas herramientas de inversión que el sector financiero tradicional, lo que cambia es que el actor sea una entidad del tercer sector o del sector privado.
“Las empresas que de verdad generan impacto son aquellas en las que existe una intención genuina de mejorar la vida de las personas vulnerables.”
Uno de los grandes debates dentro de la inversión de impacto es cómo medir el impacto real que generan las inversiones. Desde tu experiencia, ¿hasta qué punto la medición es clave para diferenciar el impacto auténtico de otras formas de inversión responsable?
Creo que dio en el clavo quien habló primero de “intención”, que como es tan subjetivo, es muy difícil de medir. Después de tantos años y tantos tipos de empresas invertidas, creo que las empresas que de verdad generan impacto son aquellas en las que los fundadores y equipos gestores tienen la intención genuina de mejorar la vida de las personas vulnerables y en las que, igual que ocurre con maximizar el beneficio, este es el objetivo de las acciones que se toman cada día.
A pesar de los avances en marcos y metodologías, muchos inversores siguen señalando la medición del impacto como uno de los grandes retos del sector. ¿Crees que estamos avanzando hacia estándares claros o todavía queda mucho camino por recorrer?
Se avanzó mucho en taxonomía y estándares medioambientales que ahora se están cuestionando, e incluso la categorización de fondos se está repensando. Así que diría que, de alguna manera, estamos en la casilla de salida de nuevo. En la dimensión social no llegó a definirse ni siquiera la taxonomía, así que seguimos en tierra de nadie. Iniciativas como IRIS+ o Impact Project aún no son estándar de mercado consolidado, aunque son la mejor aproximación que tenemos los fondos de impacto.
Países en desarrollo y mirada al futuro
“Un inversor que quiera maximizar el impacto por euro invertido encontrará más eficiencia en países en desarrollo.”
Una parte importante de tu trabajo ha estado vinculada a proyectos e inversiones en países en desarrollo. ¿Qué te han enseñado estos contextos sobre cómo generar impacto de forma efectiva?
Lo principal que ocurre en los países en desarrollo es que los puntos de partida en salarios, acceso a vivienda y a productos y servicios básicos están entre los más bajos del mundo, por lo que el efecto de una inversión bien orientada sobre las personas es mayor. Si comparamos también las necesidades de financiación para obtener resultados parecidos en el mundo desarrollado, estas son bastante más altas. Por eso, un inversor que quiera maximizar el impacto social por euro invertido encontrará más eficiente la inversión en países en desarrollo.
Cuando hablamos de desarrollo, muchas veces se piensa en cooperación o ayuda internacional. ¿Qué papel puede jugar el emprendimiento y la inversión en la creación de oportunidades económicas sostenibles?
La mayor parte de nuestra experiencia en inversión de impacto ha sido en países de África Subsahariana, por lo que para nosotros llevar la inversión de impacto a España fue una evolución natural, de forma que utilizamos las mismas herramientas para generar oportunidades para los colectivos vulnerables en España que llevamos empleando durante tantos años en los países africanos.
En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, desigualdades crecientes y grandes retos sociales y ambientales, ¿cómo crees que esta situación puede afectar al desarrollo de la inversión de impacto?
Pues como optimista impenitente, creo que podemos convertir este riesgo en una oportunidad. Es cierto que grandes gestoras e instituciones financieras se están retrayendo de la inversión sostenible, lo que deja a muchos inversores sin opciones interesantes para conseguir algo más que un retorno financiero con sus ahorros. Los fondos de impacto, sin embargo, seguimos haciendo lo mismo, incluso con más convencimiento aún. Creo que llegará un momento en que esa corriente de inversores se acercará a los fondos de impacto. Hay que seguir trabajando bien, ofreciendo rentabilidad a los inversores, y tener paciencia.
Mirando hacia los próximos años, ¿cómo imaginas la evolución de la inversión de impacto?
En crecimiento, sin duda, y con una responsabilidad enorme para los fondos de impacto que ya estamos en el mercado de lograr la rentabilidad y el impacto esperados.
La trayectoria de María Ángeles León refleja el potencial de la inversión de impacto para transformar vidas, movilizar capital hacia soluciones reales y construir una economía más inclusiva y sostenible.
