Sonia Mulero: “Si el Tercer Sector es capaz de trabajar las causas de forma revolucionaria, va a generar grandes oportunidades para cambiar el mundo”

Entrevista #ImpactAdventurer a Sonia Mulero

Sonia Mulero es actualmente directora de Fundación Banco Sabadell. No obstante, su trayectoria en la gestión de entidades sin ánimo de lucro e impulso de talento se remonta a sus años como directora de la Fundación Inlea y anteriormente adjunta a gerencia en CIDOB. Actualmente, es Patrona en la Fundació Escola Eina, miembro del consejo de Fundaciones por la Ciencia (FECYT), del Venture Board de Ashoka, y del Comité de la aceleradora de talento Celera. Con ella hemos charlado en este nuevo #ImpactAdventurer sobre B-Value, programa que coimpulsamos junto a Fundación Banco Sabadell,  del Tercer Sector, de innovación, de talento y de mucho más.



¿Qué tipo de proyectos apoyáis desde Fundación Banco Sabadell?

Desde Fundación Banco Sabadell trabajamos en tres ámbitos: instituciones culturales de toda España, que a través de sus iniciativas aportan valor en el territorio y tienen una clara ambición de transformación social a través del valor que aporta la cultura. Entre otras, trabajamos con el Liceo, Teatro Real y el ADDA de Alicante; educación a través de programas e iniciativas que buscan fomentar el talento joven, estimulando la creatividad, el conocimiento y la innovación; e investigación en el campo de las ciencias, la economía y la cultura, fomentando actividades en estos ámbitos y organizando prestigiosos premios y ayudas a la investigación.

Dentro de esos proyectos hay varios del Tercer Sector, un ámbito que, en el contexto actual, es más necesario que nunca, pero que también está sufriendo más que nunca. ¿Cuál es tu visión sobre esto? 

Yo creo que es más necesario que nunca. El sector social ha sufrido mucho, como también lo han hecho otros sectores y la sociedad. Hemos sufrido dos crisis casi seguidas, la de 2008 y la del covid, que nadie se esperaba. Por ello, las entidades sociales, por sus causas, por su movimiento social, por lo que hacen, son más necesarias que nunca. Yo soy de las que pienso que si estas entidades son capaces de trabajar las causas de forma revolucionaria van a crear interesantes espacios de oportunidad para afrontar los retos y cambiar el mundo.  

¿Qué falta para crear esas oportunidades? 

Sobre todo, entender muy bien su causa y comunicarla, si cabe, mejor. Una de las cosas que hacemos en B-Value, y seguramente me vas a preguntar después por B-Value, es trabajar la innovación y la comunicación de las entidades. La innovación les permitirá hacer las cosas de una manera diferente y reforzar su propuesta de valor mientras que la comunicación les permitirá acercar esta propuesta a los públicos deseados. Y pienso que la comunicación es un déficit que ha tenido el Tercer Sector hasta ahora: déficit en comunicar sus causas, en hacerse ver, en hacerse entender, en explicar el valor social que aportan y en visibilizar cómo trabajan con las personas para cambiar realidades. 


“Innovar es hacer las cosas de manera diferente para reforzar la propuesta de valor, y comunicar es hacer llegar esta propuesta de valor”


¿Qué necesitan los equipos para impulsar sus proyectos?

Sobre todo, entender que, para desarrollar cualquier proyecto tiene que haber un liderazgo. Un liderazgo entendido como alguien capaz de ser muy creativo y crear valor diferencial, con habilidad para empoderar al equipo que lo ejecuta y convencer a terceros de que lo creado tiene un potencial enorme. 

¿Y cómo pueden ser más autosostenibles esas entidades sociales?

Su sostenibilidad pasa por la necesaria generación de servicios y productos sólidos que den respuesta a las necesidades sociales de hoy. Estas entidades no deben centrar su sostenibilidad económica solo en función de las ayudas y subvenciones disponibles y que, afortunadamente, con los fondos europeos ahora se ampliarán. Creo que el Tercer Sector debe trabajar su autonomía y explorar alianzas con el sector empresarial para incorporarlo como socios, más que como meros financiadores.


“El Tercer Sector debe convertir las empresas en sus socios”


Estamos hablando de B-Value, que justo ahora celebra su 5ª edición. ¿Cómo habéis visto la evolución del programa y de las entidades en estos cinco años?

Esto empezó casi como un experimento, con mucho respeto hacia el Tercer Sector. Creímos oportuno hacer una aceleradora de ideas innovadoras para las entidades sociales. Y así empezó y lo hemos ido evolucionando. Por el camino, se unieron partners como la consultora PwC, como la agencia de comunicación After, como la Fundación Entrecanales… y cada uno de los partners han ido aportando valor. Además, uno de los ejes que trabajamos es el liderazgo, que lo hacemos con una consultora como Salto con Red, con la que medimos que cada persona que entra al programa con un proyecto, sea capaz de llevarlo a cabo, base principal del liderazgo y esencial de estos procesos.  



Y para el futuro de B-Value, ¿qué esperáis?

Sobre todo, medir. La verdad es que en todos los comités de evaluación nos damos cuenta que tenemos en nuestras manos información relevante del ecosistema social, sobre los proyectos que aplican y los retos que afrontan. Y creo que, después de cinco años, sería interesante realizar un informe. Porque mejorar el programa siempre se puede hacer, pero, sobre todo, lo que tenemos que hacer es medir y compartir. 

Destacado: “No podemos hacer la guerra cada uno por nuestro lado. A nivel social debemos apostar por la coopetencia”

Hemos hablado de las entidades sociales, de cómo deben evolucionar…hablemos ahora de la otra cara de la moneda, los filántropos. ¿Hacia dónde tiene que ir la filantropía? 

Hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 17: todos juntos tenemos más fuerza. La filantropía tiene que ir por aquí. No podemos hacer la guerra cada uno por nuestro lado. No estamos compitiendo, aunque a nivel de marca, de empresa, seamos competencia, a nivel social somos coopetencia. Esa es la clave, ODS 17. Y desde mi punto de vista, debemos entender que, ahora más que nunca, la filantropía debe apoyar la sanidad y, por supuesto, la ciencia y la educación. Porque sin ellas, no hay progreso. 



¿Cómo ha cambiado la innovación el día a día del Tercer Sector? ¿Están introduciendo la innovación y la tecnología las entidades sociales? 

Cuando hablas de innovación, la mayoría de personas piensan en tecnología, pero la innovación va mucho más allá, consiste en hacer las cosas de manera diferente. A veces, incluso, puede haber tecnología espiritual, una manera de creer, crear y fomentar un nuevo pensamiento. La innovación aplicada al Tercer Sector, se puede aplicar desde pensar en alianzas estratégicas para las entidades, trabajar de una forma diferente con las diferentes causas sociales e incluso cómo comunicar los proyectos. No simplemente por desarrollar una tecnología estás innovando.

¿Algún ejemplo de esa innovación aplicada al Tercer Sector?

Para mí, un ejemplo de innovación es el proyecto Rodilla de la Fundación A LA PAR. Crearon la primera franquicia de Rodilla, un restaurante, gestionado 100% por personas con discapacidad. Para mí eso es una innovación, permitir que personas que antes tenían dificultades para acceder al mercado laboral, las empoderes, además, gestionando ellos mismos un centro de trabajo. Eso es maravilloso, eso es innovar, eso es cambiar las cosas de alguna manera. 


“A la Par y su franquicia de Rodilla, gestionada por personas con discapacidad, es un buen ejemplo de innovación en el Tercer Sector”


Antes de Fundación Banco Sabadell, lideraste un proyecto tecnológico en España cuando no se hablaba tanto de emprendimiento y tecnología. ¿Cómo has visto la evolución del sector tecnológico en estos años?

El sector tecnológico y el sector del emprendimiento han madurado en España y tenemos proyectos muy relevantes. Cuando conoces los proyectos que se están llevando a cabo en el país aplicando tecnología, te das cuenta de su potencialidad y oportunidad para despuntar a nivel mundial. Yo creo que se ha hecho mayor realmente. 


“Lo que hace que nos pongamos las pilas a nivel de impacto social y medioambiental son los procesos regulatorios y las nuevas generaciones”  


También ha cambiado la percepción del impacto social y medioambiental. ¿Cómo se ha conseguido vincular ese propósito con la tecnología?

Creo que, en general, cada vez somos más conscientes de que tenemos que elegir nuevas formas de vivir para cambiar nuestra realidad y cuidar nuestro entorno. La tecnología permite que este proceso de cambio pueda ser más rápido. Pero, personalmente creo que lo que hace que nos pongamos las pilas es el proceso regulatorio. Y también las nuevas generaciones, que cada vez son más conscientes y están más comprometidas. 



Mujer Top 100 en el Tercer Sector. ¿Qué supone este reconocimiento?

Esto fue en 2019, antes de la pandemia, han pasado tantas cosas… La verdad que muy contenta, no me lo esperaba.  Os voy a contar una anécdota muy divertida. Resulta que entré a votar a una amiga, Julia Sánchez, que es la directora de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, y cuando entré a votar vi que estaba nominada. A veces soy así de despistada. Me acuerdo el día que abrí el mail que ponía “ha sido ganadora”, estaba con mi equipo, que además son todo chicas y son fantásticas, y me puse a llorar. Me emocioné. Fue una sorpresa, y en aquel momento sentí el mayor de los reconocimientos: el de mis compañeras. Ese fue mi verdadero premio, que las personas que trabajan conmigo se alegraran de mi éxito, porque al final es un éxito compartido.

Un reconocimiento que nace para visibilizar a las mujeres. ¿Existe el talento femenino como un diferencial?

Yo creo que sí, pero creo que es complementario al de los hombres. Muchas mujeres insisten en liderar de forma masculina y yo creo que precisamente es como el yin y el yang, lo femenino y lo masculino, juntos, son un encaje perfecto. Y ya no hablo de hombres o mujeres, hablo de comportamientos y de cultura, de que cada uno es como es y esa mezcla es fantástica. No tenemos que competir, tenemos que unirnos para hacer cosas muy grandes. 

A veces se dice que no hay suficiente talento en España. Pero a la vez, mucho talento (sobre todo joven) en España se va a buscar oportunidades fuera. ¿Por qué se da esta situación? ¿Cómo se puede solucionar?

Hay muchísimo talento en España. Nosotros colaboramos con Celera, que es una aceleradora de talento que creó el científico Javier Martínez, y os aseguro que en el programa tenemos mucho talento de menos de 30 años y que van a despuntar, hagan lo que hagan,  en emprendimiento, en ciencia, en lo que sea, porque son chicos y chicas extraordinarios. ¿Que algunos se van fuera? Es que, ¿por qué tenemos tanto complejo? A España todo el mundo vuelve porque vivimos muy bien aquí, con lo cual no tengamos complejo que se vayan, luego vuelvan, se vayan a estudiar fuera… Esto también es una experiencia muy enriquecedora.

¿Están las empresas preparadas para acoger a ese talento joven?

Sí. Las empresas están preparadas para acoger talento creativo, talento disruptivo, talento bien formado… y de hecho tienen muchas ganas de acogerlos. Emprender es diferente. Emprender es crear una empresa y llevar un negocio. Y aunque parece muy divertido, puede ser muy complicado. Lo que sí que es muy importante es no dejar de ser tú, trabajes para quien trabajes. Yo creo que ese es el valor real que tienes que pedir. 


“Hay que luchar para no dejar de ser uno mismo, trabajes para quien trabajes”


En B-Value también hablamos de impulsar el talento en el Tercer Sector. ¿Cómo percibes este tema? ¿Cómo se puede fortalecer ese talento en las entidades sociales?

El talento en el Tercer Sector está muy bien. Solo hay que acompañarlos, como hemos dicho cuando hablábamos de B-Value. Trabajar el liderazgo. Porque el liderazgo no deja de ser empoderamiento. La verdad es que cuando conoces a las personas que trabajan en el Tercer Sector, son humildes, trabajadoras, comprometidas… pero además de ser todo eso, te lo tienes que creer. Porque creer es crear. A veces existe cierto complejo en torno a lo social y no debería ser así; es un sector tan relevante como cualquier otro porque generan un valor fundamental para la sociedad. 


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