Francesc Sistach, nuevo director general de Fundación Ship2B

Francesc Sistach, director general de Fundación Ship2B

Francesc Sistach asume la dirección general de Fundación Ship2B después de más de una década dedicada a demostrar que el impacto social también puede crecer, consolidarse y cruzar fronteras. Su trayectoria está estrechamente ligada a Specialisterne, organización especializada en la inclusión laboral de personas autistas y neurodivergentes, cuyo modelo impulsó en España hasta contribuir a su expansión internacional y asumir posteriormente su dirección global. Un recorrido que nació de la voluntad de poner su experiencia empresarial al servicio de un propósito y que le ha permitido conocer de primera mano los retos que afrontan las organizaciones de impacto cuando quieren crecer, escalar y transformar realidades complejas.

Su llegada a Fundación Ship2B abre una nueva etapa para la organización y es también una oportunidad para mirar hacia el futuro del ecosistema de impacto. Conversamos con Francesc sobre los aprendizajes que le deja su trayectoria, el momento que viven el emprendimiento y la inversión de impacto y las barreras que todavía dificultan llevar las soluciones sistémicas a la práctica.

También abordamos el papel que pueden desempeñar el capital paciente, el venture philanthropy y nuevos modelos de gobernanza, así como los retos y prioridades de esta nueva etapa de Fundación Ship2B: desde el acompañamiento y la financiación de organizaciones de impacto hasta el trabajo alrededor de retos sistémicos como la soledad no deseada y la construcción de un ecosistema cada vez más conectado y capaz de impulsar impacto colectivo.

Antes de entrar en el mundo del impacto social, desarrollaste buena parte de tu carrera en empresa y tecnología. ¿En qué momento empezaste a sentir que querías poner tu experiencia profesional al servicio de un propósito social?

En 2005 nació mi hija Sara, diagnosticada de autismo severo desde muy pequeña. Pasé por el calvario de obtener un diagnóstico, encontrar -y pagar a base de rehipotecar mi casa- un modelo de intervención adecuado y muchas otras cosas. Me sumé al grupo de padres y madres frustrados por la falta escandalosa de recursos, orientación, apoyo,…

Y en 2010 me compré un iPad y, ¡sorpresa!, su interfaz táctil y visual es perfecta para una niña sin lenguaje verbal ni escrito. Y empecé a ver que mi conocimiento y experiencia previa en tecnología me permitían aportar algo de valor a la comunidad del autismo, tan necesitada de todo tipo de ayuda. Y creé un blog sobre tecnología para autismo, apps, cursos de formación sobre el tema…

Ese mismo año, Specialisterne Dinamarca consiguió una ayuda que representaba 25.000€ para estudiar la viabilidad de implementar su modelo en España. (Sí, solo 25.000€ y solo para hacer un estudio de viabilidad sin ningún impacto real en ninguna persona). Y ahí vi una oportunidad mucho más potente de aportar valor a la comunidad, que se materializaría en 2013 con la apertura de la oficina de Specialisterne en España junto con Ramon Bernat, y mi paso final a dedicarme totalmente a proyectos de impacto.

Cuando decidiste impulsar Specialisterne en España, ¿qué viste en aquel proyecto para pensar que podía generar un cambio relevante aquí?

Ya había organizaciones relacionadas con el autismo apoyando a algunas personas autistas en su búsqueda de trabajo, pero faltaba un proyecto más ambicioso, tanto geográficamente como por la amplitud de todos los servicios que se pueden ofrecer a personas autistas y a empresas relacionadas con la inclusión de la neurodiversidad. Specialisterne aportaba un modelo sólido y probado en varios países. Sumarse a un proyecto de impacto ya existente en lugar de reinventar la rueda partiendo de cero me pareció una forma mucho más eficiente y rápida de conseguir un impacto significativo.

Specialisterne pasó de adaptar en España un modelo nacido fuera a convertirse en una organización con alcance internacional. ¿Cuáles fueron los momentos clave de ese recorrido y qué aprendiste sobre cómo escalar impacto?

España fue el primer país “no muy rico y no muy avanzado en la inclusión de la diversidad en general” en el que Specialisterne se implantaba. Creo que eso nos obligó a trabajar muy duro, a darle mil vueltas a cómo poder hacerlo todo un poco mejor, con recursos más limitados y en un entorno nada fácil. Me encanta la frase de “lo conseguimos porque nadie nos avisó de que era imposible”. Dos años después de empezar, ya éramos una oficina muy referente dentro del grupo internacional de Specialisterne. Y eso hizo que desde la central danesa nos abrieran la oportunidad de atender peticiones de grandes compañías interesadas en la neurodiversidad -como SAP- para hacer proyectos en Brasil, Italia y toda Latinoamérica.

Los aprendizajes han sido muchísimos y variados. Por destacar uno clave para escalar: partiendo de que el impacto es lo que realmente cuenta, y no tanto exactamente con qué modelos o actividades concretos se consigue, hay que asumir que escalar de forma significativa un proyecto de impacto puede significar perfectamente cambiar esos modelos o actividades. De hecho, es bastante común que el modelo más adecuado para empezar y hacer crecer una organización de impacto no sea el que te permita alcanzar un alto nivel de escalabilidad, o alianzas para generar impacto colectivo o incluso cambios sistémicos. No hay que encariñarse con el modelo de actividad, sino con el impacto buscado.

Después de más de una década trabajando en inclusión laboral y neurodiversidad, ¿cómo ha cambiado tu manera de entender qué significa realmente generar impacto social?

Cuando Specialisterne nació en Dinamarca en 2004, hablar de inclusión laboral de personas autistas era absolutamente rompedor. Tocaba empezar a poner personas con autismo a trabajar, y validar que eso era viable y tenía sentido (para esas personas y para las empresas). Cuando eso se consiguió, había que llevarlo a todo el mundo. Tocaba la expansión internacional. Cuando eso ya estaba, hubo que evolucionar servicios y modelos, porque las empresas se interesaban por entender la neurodiversidad en general, y no solo contratar personas autistas.

Empiezas un proyecto de impacto de una forma, vas tirando del hilo, lo vas evolucionando, ves nuevas formas de operar, las propias actividades que haces hacen evolucionar el entorno y te fuerzan aún más a reinventarte… Ahora, cuando desarrollo un modelo de Teoría del Cambio, siempre intento que haya una parte bien definida enfocada en innovar y escalar. Los retos sociales y medioambientales son enormes y al ritmo que vamos no los solucionaremos nunca. Tenemos que esforzarnos más en buscar nuevos modelos, medir y gestionar el impacto y encontrar maneras de escalarlo.

Cuando empezaste, conceptos como emprendimiento social o inversión de impacto eran todavía minoritarios en España. Hoy existe un ecosistema mucho más desarrollado. ¿Qué hemos conseguido realmente en estos años y qué sigue pendiente?

Hemos empezado el camino, hemos demostrado que es viable y validado muchísimas cosas, … la lista es enorme. El emprendimiento y la inversión de impacto ya se explican en muchas escuelas de negocio con total naturalidad. El ecosistema de impacto está, efectivamente, mucho más desarrollado y maduro. ¿Qué falta? Muchas cosas también, pero por apuntar tres ideas: escalar más lo que ya funciona para conseguir organizaciones más grandes, eficientes y sólidas; medir mucho mejor el impacto generado e incorporar realmente esa información para revisar a fondo la estrategia futura; y poner más foco en el impacto colectivo y en el cambio sistémico. Y una de las cosas que me encantan de Fundación Ship2B es que ya está haciendo todo eso.

La inversión de impacto ha crecido y ha movilizado cada vez más capital. ¿Dirías que el principal reto sigue siendo conseguir más recursos o que ahora necesitamos preguntarnos mejor qué tipo de financiación necesita cada proyecto en cada momento?

Nunca sobran recursos, pero creo que los modelos de financiación, pero también otro tipo de apoyos -como las aceleradoras de impacto-, pueden evolucionar para fomentar organizaciones y  modelos que pueden escalar su impacto y alcanzar cambios sistémicos. Y hacerlo también con un enfoque más internacional. Muchos retos sociales y medioambientales son los mismos, y las legislaciones y mercados no son tan diferentes (o, como mínimo, no tienen 200 variaciones). Necesitamos muchos más unicornios de impacto.

¿Dónde ves hoy las principales barreras para que buenas soluciones de impacto puedan crecer y consolidarse? ¿Están en el acceso a financiación, en los modelos de negocio, en el acompañamiento, en la colaboración entre actores o en una combinación de todo ello?

Si hay un buen modelo que es sostenible por sí mismo, no debería ser tan difícil acceder a financiación adicional. Si el modelo se apoya, aunque sea parcialmente, en ayudas públicas, ahí sí que puede haber un problema si queremos crecer, porque lamentablemente las ayudas no suelen ser escalables. En fin, todo es relevante, y depende de cada caso, pero creo que todo el ecosistema de impacto tiene que pensar más en escalar, en colaborar con otras organizaciones, en contribuir a cambios sistémicos, integrando estas ideas en su ADN.

En los últimos años hemos avanzado mucho en la comprensión de qué significa trabajar desde una lógica sistémica y de impacto colectivo, pero sigue siendo difícil convertir esa visión en soluciones que realmente se implementen y escalen. ¿Qué está faltando para dar ese salto? ¿Hasta qué punto disponer del capital adecuado y construir modelos de gobernanza capaces de alinear a actores distintos son dos de las claves para conseguirlo?

Es que es un cambio de paradigma, de forma de trabajar, de metodología. Idear, poner en marcha y hacer sostenible un modelo de impacto ya es una hazaña. ¿Ya lo has conseguido? Perfecto, pues ahora te toca colaborar con otros, buscar el cambio sistémico, etc. Es genial, pero no es otro gran reto. Toca volver a idear, a poner en marcha y a hacer sostenible de nuevo. Sí, hace falta capital, pero también metodología, apoyo de expertos, etc. para que eso funcione. De nuevo, me encanta el Systemic Impact Builder (SIB) de Fundación Ship2B porque está enfocado precisamente en eso: convertir la voluntad de crear impacto colectivo y cambio sistémico en proyectos concretos.

Acabas de asumir la dirección general de Fundación Ship2B. ¿Qué te llevó a dar este paso y qué te atrajo especialmente del proyecto en este momento de tu trayectoria?

Desde mi primera reunión con Thorkil Sonne, danés fundador de Specialisterne, han pasado más de 15 años. Rodeado de un grandísimo equipo, hemos logrado muchas cosas, hemos sido pioneros e innovado continuamente, y hemos aprendido muchísimo sobre cómo generar y escalar el impacto.

Partiendo de mi propósito personal (tan simple como, “ayudar a crear un mundo mejor”), pienso que ahora puedo aportar mucho más valor -y generar mayor impacto- compartiendo mi experiencia y aprendizaje con otros, ayudándoles a empezar, a innovar y a escalar. Fundación Ship2B, que ha destacado también por ser pionera e innovadora dentro del ecosistema de impacto, es un lugar idóneo para ello.

Tomas el relevo después de una etapa de crecimiento y consolidación de la Fundación. ¿Cuál crees que debe ser ahora el siguiente capítulo de Ship2B y qué papel quieres que desempeñe dentro del ecosistema de impacto?

Como papel, que Fundación Ship2B siga siendo una organización de referencia, pionera e innovadora, ya me parece muy ambicioso. Cuesta mucho estar siempre en una posición así, pero creo que Fundación Ship2B tiene ya programas muy consolidados en el área de Venture Philanthropy (como el B-Value, que ahora cumple 10 años, Scale4Impact o Tiina); otros proyectos rompedores como el SIB, donde queremos apostar muy fuerte por el cambio colectivo y sistémico; y el Ship2B Impact Forum, con el que queremos seguir inspirando y conectando al ecosistema. Además, contamos con un equipo muy potente que no para de pensar en nuevas ideas. Espero apoyar ahí, y contribuir a que sigamos innovando en cómo generar impacto.

La Fundación está empezando a trabajar sobre retos complejos como la soledad no deseada con una mirada más sistémica. ¿Qué cambia cuando, además de acompañar organizaciones, intentas movilizar un ecosistema alrededor de un problema social concreto?

Cambio sistémico: todo el mundo habla de él, pero pocos parecen haberlo visto, aunque si hablamos de impacto colectivo o de contribuciones al cambio sistémico, muchos ya lo están consiguiendo, incluso sin darse cuenta. Bueno, seamos honestos: ya hay muchas experiencias exitosas de cambio sistémico, pero es verdad que aún estamos en los inicios de la aplicación generalizada de este concepto, en el desarrollo y validación de metodologías, en la medición de sus resultados, etc.

Fundación Ship2B ha impulsado el SIB como manera de tener un proyecto de cambio sistémico real, en España, que pueda servir de referencia para otras organizaciones. Hace falta todo lo que se necesitaba para un proyecto de impacto, más una capa adicional de colaboración, mirada sistémica, etc. Y ahí es donde Fundación Ship2B quiere, de nuevo, ser pionera e innovadora, acompañando a organizaciones de impacto que quieran adentrarse en el cambio sistémico. Además, la Fundación ya incorpora, en todos sus programas, una mirada sistémica y de impacto colectivo.

Creo que vamos por buen camino, y que el rol de Ship2B puede contribuir a que el cambio sistémico se incorpore en cualquier proyecto de impacto, y a que todo el ecosistema ponga más foco en ello. Podríamos hablar del “metacambio sistémico”: cambiar el ecosistema del impacto para que se centre más en el cambio sistémico. No vamos ni pretendemos conseguir eso solos, pero sí contribuir significativamente a ello.

Ship2B también tiene una vocación clara de construir y conectar el ecosistema a través de iniciativas como el Ship2B Impact Forum y, este año, Barcelona4Impact. ¿Qué oportunidad tiene Barcelona para convertirse en uno de los grandes hubs europeos de impacto y qué hace falta para que esa ambición se traduzca en colaboración y proyectos reales?

Claramente, Barcelona tiene una oportunidad de consolidarse como uno de los grandes hubs europeos de impacto. Hay una concentración de organizaciones que apoyan de diversas formas al ecosistema. Sí, Fundación Ship2B y Ship2B Ventures son dos de ellas, y el Ship2B Impact Forum lleva años siendo un evento muy destacado del ecosistema. Pero hay muchísimos actores más: universidades con un foco relevante en el impacto, emprendedores de impacto, administraciones públicas, inversores de impacto, consultoras y aceleradoras…

La iniciativa Barcelona4Impact, que hemos impulsado junto a Esade y Norrsken Barcelona y que cuenta con el apoyo especial del Ajuntament de Barcelona, es una semana dedicada al impacto. Esta será la primera edición, que se celebrará del 13 al 16 de octubre. Se han involucrado ya muchísimas organizaciones para ofrecer un programa de actividades en distintos espacios de Barcelona, todos ellos con el foco en el impulso del impacto social o medioambiental. Uno de los retos será pensar en una segunda edición mucho más potente en 2027 que realmente nos sitúe a un nivel internacional destacado.

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